Elegir cuajo animal o microbiano, subir uno o dos grados, esperar cinco minutos más o menos, puede parecer minucia, pero moldea elasticidad, humedad y desarrollo aromático. En un chalet del Val d'Aosta, la quesera nos mostró dos calderos preparados con idéntica leche; la única diferencia fue el punto exacto de coagulación. Semanas después, una rueda expresaba notas a avellana y paja húmeda; la otra, más firme, recordaba mantequilla fresca y flores secas.
Elegir cuajo animal o microbiano, subir uno o dos grados, esperar cinco minutos más o menos, puede parecer minucia, pero moldea elasticidad, humedad y desarrollo aromático. En un chalet del Val d'Aosta, la quesera nos mostró dos calderos preparados con idéntica leche; la única diferencia fue el punto exacto de coagulación. Semanas después, una rueda expresaba notas a avellana y paja húmeda; la otra, más firme, recordaba mantequilla fresca y flores secas.
Elegir cuajo animal o microbiano, subir uno o dos grados, esperar cinco minutos más o menos, puede parecer minucia, pero moldea elasticidad, humedad y desarrollo aromático. En un chalet del Val d'Aosta, la quesera nos mostró dos calderos preparados con idéntica leche; la única diferencia fue el punto exacto de coagulación. Semanas después, una rueda expresaba notas a avellana y paja húmeda; la otra, más firme, recordaba mantequilla fresca y flores secas.