Las pasarelas crujen suave y el agua, imposible de creer, parece luz líquida. Hay miradores sencillos, pozas frías y pescadores pacientes. Mantenerse en el sendero, no mover piedras y llevar de vuelta tu basura es parte del pacto. Un chapuzón corto, respiración honda y agradecimiento: memoria de turquesas que enseñan a mirar mejor.
Las pasarelas crujen suave y el agua, imposible de creer, parece luz líquida. Hay miradores sencillos, pozas frías y pescadores pacientes. Mantenerse en el sendero, no mover piedras y llevar de vuelta tu basura es parte del pacto. Un chapuzón corto, respiración honda y agradecimiento: memoria de turquesas que enseñan a mirar mejor.
Las pasarelas crujen suave y el agua, imposible de creer, parece luz líquida. Hay miradores sencillos, pozas frías y pescadores pacientes. Mantenerse en el sendero, no mover piedras y llevar de vuelta tu basura es parte del pacto. Un chapuzón corto, respiración honda y agradecimiento: memoria de turquesas que enseñan a mirar mejor.
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